jueves, 4 de junio de 2009

Excursión a Encinedo (Cabrera)








Ante todo deciros que todo salió muy bien. Los miembros del equipo para esta arriesgada expedición fueron: Adolfo, José, Susi, María, Camilo, Susana, Tomás y Luis Alfonso. Dicen los mentideros que Calleja, el escalador leonés que no el del cuento, medita seriamente la posibilidad de reclutar a este grupo de alegres cabritillos para futuras aventuras…

Salimos algo más tarde de la hora prevista tras visitar, no podía ser de otra forma, el primer bar y tomar un café en el Vitoria. Finalmente fuimos en dos coches, benditos Adolfo y José, repletos de impedidos: Susi, Camilo y Luis Alfonso. Había una gran expectación por conocer el resultado de esta excursión del Imserso. Hemos de insistir en la beatitud de ambos conductores, uno por planificar estupendamente la excursión y hacer de guía, el otro por soportar estoicamente a un grupúsculo independentista que ha surgido en la Peña: “los trillizos guerreros”, esto es, Camilo, Susana y Tomás. Menudo viaje le dieron… Sus gritos de guerra eran los clásicos “tengo pis…”, “¿cuándo llegamos?”, “¿queda mucho?”…, además de canturrear hasta los anuncios de Carrusel Deportivo…, una romería, vamos…

La ida resultó espectacular, de veras que mereció la pena salir pronto y disfrutar del paisaje. Fuimos por Astorga y nos metimos en plena Maragatería para luego bordear el Bierzo y aterrizar de lleno en La Cabrera. Impresionante todo el paisaje, su colorido, pueblos como El Acebo (donde paramos a tomar un café y un par de pinchos de tortilla para “reponer” fuerzas), el Tejo de San Cristóbal de Valdueza (precioso), el Morredero,… Unas vistas magníficas, el monte estaba precioso, los que no conozcáis la zona visitadla que no defrauda…

Tras una simpática y de todo punto necesaria parada (el que niegue las ganas miente) para tomar un vermú tonificante y reparador en un pueblo del que no recuerdo el nombre y en una tasca regentada por una simpática lugareña y en la cual los parroquianos prestaban una impertérrita atención a un documental sobre la cría de pollos en cautividad, por fin llegamos a Encinedo, ante el alborozo y algarabía general al visualizar el Mesón El Abuelo. Tras tomar una caña refrescante y unas olivas por supuesto típicas del lugar, nos dispusimos a degustar el tan deseado menú. Inenarrables las mollejas guisadas…, diferentes a las habituales con pimentón, con una salsa que creemos lleva un toque de brandy…, sólo por eso la visita merecía ya la pena. Cuatro raciones calmaron nuestra ansiedad. Y la carne…, pues de la que ya es difícil de encontrar. Cortada al momento de la pieza, bien hecha… Hubo para todos los gustos: chuletas, entrecot, chuletones… Muy rica, tanto la que llevaba salsa de queso (suavísima) como la que no. Mención especial los chuletones que se apretaron entre pecho y espalda Adolfo y Luis Alfonso, que acabaron con prestancia y diligencia aunque con sudores fríos y los habituales propósito de enmienda y promesa de dieta posterior.

Estupenda la tarta de queso. Buena conversación y compañía, un café con un orujo… ¿se puede pedir más para pasar un domingo?

Ah, y todo ello por tan sólo 20 €…

Tras la comida, y con el inevitable sopor, intentamos parar a tomar un café en Forna, pero se rumorea que, al conocerse nuestra presencia en la zona, los dueños del lugar de hermosas vistas cerraron apresuradamente el lugar y se escondieron cual maquis en gruta desconocida. Es por ello que enfilamos nuestros gráciles y por entonces nada pesados cuerpos hacia Castrocontrigo, donde Adolfo nos dirigió a una especie de merendero con hospedaje muy bien montado, la verdad, para un agradable dominguerismo. Allí descansamos un rato para luego despedirnos con besos y abrazos varios, encomendándonos a un próximo y esperemos cercano encuentro.

En resumen, más que recomendable, y si es con la excursión en coche admirando el paisaje, mucho mejor.

Una vez más, gracias José por planificar y currarte un gran día. Y también a Adolfo por aguantar a esos pobres niños desatendidos que son Camilo, Susana, Tomás y Luis Alfonso…

Por último, a los que no vinisteis, haced cuando podáis esta ruta. Una muestra más de la hermosa provincia que tenemos.

Nos vemos en la comida de junio…

1 comentario:

  1. Cuántas falacias hay que oir en esta vida... si no es por nosotros, el coche hubiera parecido un velatorio, desde luego... así nos lo agradeces...

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